Recuerdos Literarios: Puck, Cabecita loca… pero gran corazón

Recuerdos Literarios 4

Recuerdos Literarios: Puck, Cabecita loca… pero gran corazón

Creo que la primera serie de libros a los que me enganché fueron a la colección de libros juveniles de Puck. Bueno, juveniles es un decir porque eran más bien infantiles, sobre todo los primeros. Podías leerlos con 11 años, o menos, y no había nada dificil de entender ni inapropiado.

Supuestamente los libros de Puck los escríbía Lisbeth Werner, que yo me imaginé que era una chica danesa que como la protagonista, Bente Winter (alias Puck) había vivido mucho tiempo en un internado y había vivido aventuras y leído muchos libros, que tenía una gran imaginación y que vivía (no sé muy bien por qué) es una buhardilla cerca del Tivoli (que molaba y era el parque de atracciones en que se divierten Puck, Alboroto y Cavador en el primer libro de la serie que leí y que no era el primero de la serie) . Pero Lisbeth Werner nunca existió, era un pseudónimo de dos hombres (si, hombres) que escribieron la historia. La comenzó Carlo Andersen y a su muerte la continuó Knud Meister. No sé exactamente qué libros escribieron cada uno de ellos, pero hay un cambio importante cuando Puck deja el internado y sobre todo en el último libro de la serie que defraudó a muchas lectoras, y puede que el motivo sea ese, que no era el mismo autor que “la parió”.

La serie está protagonizada por Bente Winter (a la que luego sus compañeros de colegio apodan Puck), una muchacha danesa huérfana de madre que cuando su padre, ingeniero, recibe una oferta de trabajo en Chile, deja a ésta en un internado mixto de lo más guay; Egeborg.

Eran novelas divertidas, femeninas pero no cursis, muy blancas (creo que también influye mucho la época en la que se escribieron, pues aunque en España fueron populares sobre todo en los años ´80 la verdad es que la primera edición en Dinamarca se inició en 1952 (¡pero si no había nacido mi madre!!!). Pese a todo se ve que estaban más modernizados (¡dónde va a parar! ) en Dinamarca que aquí en España, donde todavía se empezaba a despertar de los primeros y más negros años de la dictadura aunque todavía quedarían por delante más de dos décadas de la misma. Impensable que aquí hubiera un internado mixto en la misma época, y que las chicas y los chicos pudieran ser amgios de verdad, colegas, sin tocar el tema de los amoríos (al menos no al principio), y que los profesores fueran amigos de sus alumnos y no siguieran la máxima de “la letra con sangre entra”…

Me gustaba la serie de Puck porque había intriga y misterio, porque ensalzaba la amistad (aunque no siempre todo fuera bien, aunque discutieran y se enfadaran, pero al final siempre acababa bien), porque había aventura y las chicas (sobre todo la protagonista) eran fuertes, valientes, inteligentes y a fuerza de pelear por algo se salían con la suya o resolvían misterios que los adultos eran incapaces de resolver. Además el ambiente me parecía de lo más exótico (seguro, ahora que lo pienso, que tiene mucho que ver con mi atracción hacia lo nórdico); un internado mixto junto a un bosque, amigas montando a caballo o hablando de sus cosas hasta las tantas, nieve, mucha nieve…

¡Ah! Y no puedo dejar de señalar las ilustraciones, que eran pocas pero preciosas (a mi me encantaban e intentaba copiarlas aunque el dibujo nunca fue lo mío y me quedaban fatal). Dibujos con encanto, con ese aire femenino que tanto me gustaba, en blanco y negro, que ponían imágenes a lo que iba sucediendo.

Creo que es raro encontrar a chicas de mi generación que no hayan leído al menos alguna novela de la serie. En la biblioteca del cole estaba la colección completa y los pude ir leyendo, porque yo en propiedad sólo tuve (y sigo teniendo) uno, que me regalaron por un cumpleaños. La colección completa son 29 libros pero de los que más y mejor recuerdo tengo son de los primeros, de los que transcurren en el internado. Creo que crecí yo antes que Puck y los libros de cuando es más mayor ya me parecieron algo infantiles porque enseguida empecé a leer novela adulta con mucha más chicha.

Pero sigo recordando con cariño la serie, que no sé qué me parecería si la leyera hoy en día seguida (en media tarde te lees un libro, seguro). Tampoco sé cómo verá una niña de 10 u 11 años de hoy estas historias.

Marhya

Marhya

Me llamo María pero en el mundo online se me conoce más como Marhya. Desde hace más de siete años escribo el blog En Mil Batallas como dice su sobrenombre un blog de "cocina, literatura y otras aventuras". Ahora acompañaré a mi hermana en esta aventura escribiendo críticas de las novelas que vaya leyendo y algunos artículos tanto objetivos como de opinión sobre diversas cuestiones relacionadas con el mundo literario.

4 Comentarios en “Recuerdos Literarios: Puck, Cabecita loca… pero gran corazón”

  1. Isabel

    A mi también me gustaban mucho los libros de Puck. El primero que leíe fue el que tenías tú en casa y luego algunos de la biblioteca, ahora tengo un par de ellos que compré de adolescente en la Plaza Nueva pero yo creo que toda la serie completa no la he leído.

  2. Elizabeth Urian

    Ay, ¡qué nostalgia!
    Yo no he leído la serie completa (creo). La mayor parte ni tan siquiera recuerdo de que iban, pero en la biblioteca del pueblo tenían muchas. Me aficioné a estos libros sobre los ocho años, cuando un tío (que supongo no sabía que mi principal ilusión era una Barbie) me regaló un par. Me gustaron tanto que aproveché que tenía la edad mínima permitida para pedir el carnet de la biblioteca y ahí descubrí muchos más. El siguiente año, por supuesto, fueron dos más.
    La Barbie la recibí a los once (hay cosas que una nunca olvida), pero mi afición por leer historias de jóvenes intrépidos que resolvían cosas y vivían un día día diferente del mío (qué queréis, a mí me lo parecía) duró mucho.
    Sí que recuerdo lo madura que Puck me parecía (vete tú a saber por qué) y cómo deseaba tener amigos y amigas como las de ella.
    En fin, que los guardo como un tesoro. Será la herencia de la que viene detrás.

    Me ha encantado esta entrada, Marhya. Siempre viene bien hablar de otras letras.
    Besos.

    • Marhya

      ¡Ves como sí coincidimos a veces! Jejeje. Seguro que apreciará la herencia y quizá hasta pase a otra generación. Hay libros que tienen esa magia, simplemente por lo que en un momento dado nos hacen sentir e imaginar.
      Besos.

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