Love at First Roar – Celia Kyle

Críticas 2 ★★★★½

Love at First Roar – Celia Kyle Love at First Roar de Celia Kyle
      Serie: Grayslake #04
      Editorial: Summerhouse Publishing
            Fecha de Publicación: 2014
            ISBN: 9781936950843
            ASIN: B00P6N2GH6
            Formato: eBook
      Genero: Paranormal
            four-half-stars
All Romance   Kindle (Es)   Kindle (USA) 
¿Que sucede cuando una chica-medio topo casi ciega se enamora de un tipo medio-oso con cicatrices? Es una pareja hecha en el cielo... en un cielo peludo y manchado de barro. En su mayor parte.

La mujer-topo Kira Kolanowski se ha pasado los veintinueve años y pico de su vida medio-ciega y en ocasiones, medio-muerta (su familia no es precisamente cariñosa). En un esfuerzo por permanecer completamente viva, se muda a Grayslake, Georgia, con su pobre excusa de perro lazarillo; un lazarillo que decide levantar la pata y aliviarse sobre las pertenencias de Isaac Abrams, un medio-oso con un olor realmente sexy. Y cuando él gruñe... bueno, hace que su corazón se acelere y que otras partes de su cuerpo digan “oh, nene”. Justo cuando piensa que ha encontrado la felicidad, una zorra y rabiosa mujer-oso intenta matarla con el mismo veneno que causó la infernal cicatriz de Isaac. El veneno que la propia familia de Kira fabrica.

Isaac Abrams se marcha de Grayslake. Ha intentando – el Señor sabe cuánto lo ha intentado- volver a acostumbrarse a la vida en la ciudad tras el nacimiento de su sobrina, pero no lo consigue. Lleva en casa un año y han sido más de 365 días de mujeres rehuyendole o fingiendo que no existe. La batalla con las hienas no sólo arruinó su cara, también sus oportunidades de encontrar una compañera en la ciudad. Así que, se va. O se iba, hasta que un día una exuberante y curvilínea medio-topo se cuela en su casa a medio empaquetar con su puñetero perro meón... menos mal que ella es guapísima.

Puede que no se mude, que se quede y reclame a Kira toda para él. Bueno, una vez que se haya cargado a todos los que están intentando matarla.

Love at First Roar es la cuarta entrega de la serie Grayslake, una excepcional serie paranormal que transcurre en la ciudad que le da nombre y en el que los protagonistas son los cuatro hermanos Abrams, shapeshifters cuya parte animal es un oso.

Si habéis leído mis anteriores críticas de Grayslake, ya sabéis que estaba deseando que Isaac -el tercero de los hermanos y sanador de su clan-, tuviera su propia historia desde que leí el primer libro No Ifs, Ands or Bears About It  así que cuando por fin llegó el día de publicación, me dediqué a actualizar la web de amazon cada hora, hasta que finalmente apareció como disponible (si estáis pensando que soy un poco obsesiva… lo soy, lo admito).

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
El camino a la felicidad está empedrado de dificultades.

Isaac Abrams quiere a sus hermanos, pero ahora que cada uno de ellos ha encontrado a su compañera y comenzado su propia familia, siente que es el momento de dejar el clan y hacer su vida en otro lugar. Sí se queda en Grayslake, donde las mujeres sólo le miran con pena o asco debido a la cicatriz que desfigura su cara, nunca podrá encontrar ese mismo tipo de felicidad; viajando, puede que encuentre a una mujer que esté tan desesperada como él.

Mitad humana-mitad animal, Kira Kolanowski lleva en su sangre algo de lobo, pero su animal predominante es el topo, como su madre. Por desgracia, los lobos ven a los topos como una presa de caza y eso incluye a su padre y a su hermano. Kira llega a Grayslake huyendo de los abusos de su familia y deseando comenzar una nueva vida.

A pesar de la negativa a dejarle marchar de Ty, su Itan y hermano mayor, Isaac ha comenzado a empaquetar sus cosas y está decidido a dejar la ciudad en seis semanas. No hay nada que pueda hacerle cambiar de idea… o eso piensa él, hasta que una guapa desconocida se instala en la casa de al lado.

Kira no comienza con muy buen pie en la ciudad; cuando decide visitar a su nuevo vecino para presentarse, su ceguera casi total le hace chocar con varias cajas, rompiendo varios objetos de valor y, por si ella no ha causado bastante destrozo, su perro lazarillo remata la tarea meando encima del resto de cajas.

Sin embargo y tras el accidentado primer encuentro, Kira e Isaac descubren que tienen mucho en común, incluida una mutua atracción -con la que ninguno de los dos está muy contento- y, al parecer, algún enemigo.

Como os podéis imaginar, fue empezar el libro y no soltarlo hasta haber terminado. Y es que, como os comentaba unos párrafos más arriba, me había quedado con las ganas de saber más de Isaac; por una parte por que me había gustado lo poco que habíamos visto de su personalidad y por otra, la más importante, por la cicatriz que marca su cara. Tengo amigas que cuantas más cicatrices y traumas tiene un héroe de novela, más les gusta. No es mi caso, simplemente me parecía algo que iba a hacer mucho más interesante la historia y a decir mucho de los personajes.

Entre las muchas cosas que me gustan de los libros con shapeshifters están las escenas en que ellas (porque en el 90% de las ocasiones es él quien tiene una mitad animal) descubren la verdadera naturaleza de los protagonistas, con reacciones de todo tipo, desde las más “normales” como miedo e incredulidad a algunas para troncharse de risa.

Nunca había oído que un shapeshifter se quedara corto en ese departamento. Los machos tenían el cuerpo de un dios griego, con penes en consonancia. ¿Porque se liaría una mujer con una bola de pelo a no ser que hubiera algún tipo de beneficio?

Y al leer la escena de No Ifs, Ands or Bears About It en la que sabemos que Isaac quedará con la cara marcada para toda la vida, pensé “joder, pobre hombre, por si era poco difícil encontrar una mujer capaz de aceptar su parte animal, primero va a tener que enfrentarse al reto de encontrar una que vea más allá de la cicatriz”.

Tras haber leído el argumento, alguien podría pensar que la autora no se ha comido mucho la cabeza para solucionarlo, con una heroína que no sólo es también en parte animal, si no que encima esa parte es de topo y en consecuencia prácticamente ciega, con lo que no va a ver las cicatrices de Isaac. Creedme, no es así, Celia Kyle no toma el camino fácil y trabaja mucho sus personajes. No es que Kira no vea las cicatrices de Isaac, porque sabe que están ahí y como tantas otras personas ciegas, las “ve” a través del tacto; la cuestión es que ella también tiene cicatrices, no sólo en partes menos visibles de su cuerpo si no en el alma, y sabe que esas marcas de la violencia que han sufrido, no les define a ninguno de los dos, como mucho son una prueba de su fuerza, de su instinto de supervivencia… Decir que me ha encantado el personaje de Kira es quedarse corta. Su inteligencia, su sentido del humor, su valentía (aunque probablemente ella se sorprendería de que la definan así). Podría seguir hablando de ella, pero creo que ya os habéis hecho una buena idea de por qué me gusta tanto.

Isaac, ¡ay, Isaac! No me ha decepcionado en absoluto. Ya en los tres libros anteriores había dado muestras de su inteligencia y generosidad pero en Love at First Roar se sale. Después de lo mal que lo ha pasado durante el último año y medio, podría estar amargado pero no es así; decepcionado y triste, sí, pero no amargado. Por una parte me da pena, claro, pero a la vez, le admiro muchísimo. La herida que tiene en su rostro es la muestra no sólo de su entrega como sanador pero también de su fuerza y generosidad; el resultado de dejar de lado sus propias heridas para ayudar al resto de osos y lobos que ayudaron a su hermano Ty en la batalla contra las hienas (una pandilla de cobardes que impregnó sus uñas con veneno para poder hacer más daño), de tal forma que para cuando por fin pudo cuidar de sí mismo, era demasiado tarde, la toxina había dejado su cara desfigurada para siempre. Los hombres del clan le respetan y le admiran por ello, en cambio las mujeres o le ignoran o le desprecian y aún así, si tuviera que volver a hacerlo y pese a saber el resultado, Isaac volvería a actuar de igual manera. Si a todo esto añadimos lo cariñoso que es con su familia, su inteligencia y lo bien que se porta con Kira, ¿no es como para enamorarse de él?

-Te quiero como mi compañera, Kira. No sólo las partes buenas. A todo el mundo le gustan los juguetes nuevos, brillantes y perfectos. Y en el momento en que se abollan, los tiran a un lado -ahuecó la mano sobre su mejilla y la obligó a centrarse en él por completo-. Alguien dejó de lado algo perfecto y yo te estoy recogiendo. Eres mía, arañazos, cicatrices y el perro con el nombre raro. Toda mía.

Nos reencontramos con el resto de la familia Abrams. Mis preferidos son los padres de Isaac, Meg y George, y su hermano pequeño y su pareja, Keen y Trista. Me encanta ver al padre poniendo firmes a los chicos por muy mayorcitos que sean ya y a la madre, que tampoco les aguanta tonterías y que además es muy graciosa en su empeño en juntar a Kira e Isaac. En cuanto a Ty y a Van, parece que todavía no han aprendido del todo la lección recibida durante Roaring Up the Wrong Tree  y les tienen que recordar de vez en cuando que sean más abiertos y mejor hermanos, especialmente a Ty.

-Me alegro de que no murieras.
Isaac suspiró.
-Si, yo también. Si lo hubiera hecho… si lo hubiera hecho nunca hubiera conocido a Kira, y maldición, Ty, ella sí es que una buena razón por la que vivir.

Además encontramos algunos personajes nuevos como Zoey, la mejor amiga de Kira, o Bates, el nuevo alfa de la ciudad vecina de Rebdy (dominada predominantemente por lobos). El perro de Kira, Ebenezer, es 100% animal pero me muero de risa con él. Y también volvemos a reencontrarnos con a algún personaje que no esperaba volver a ver, me ha sorprendido mucho, pero me ha gustado.

Por si los magníficos personajes fueran poco para hacernos disfrutar del libro, tenemos un romance que se va desarrollando lentamente; especialmente comparado con los dos primeros libros, donde la parte animal de Ty y Van (All Roar and No Bite) reconoció enseguida a sus compañeras y éstos no tardaron en reclamarlas. Keen reconoció a su compañera, pero aún así se lo tomó con algo más calma, algo que en su día también me gusto mucho. Lo que cambia con Kira a Isaac es que tardan más en reconocer que son compañeros, especialmente después del desastre de su primer encuentro en que la pobre Kira creyó que Isaac se reía de ella por su incapacidad, pero incluso cuando se dan cuenta, se lo toman con más calma, se van conociendo poco a poco, a gustarse antes de “amarse”, y eso me encanta. Es un romance lento, sí, pero es tan dulce como sexy.

Amaba -le gustaba- lo poco que sabía de ella, pero era tan poco todavía. Un nombre no podía reclamar a una compañera sin a penas haber pasado tiempo con ella. Pensándolo bien… Ty lo había hecho. Y Van. Y Keen.

Por supuesto, no todo son tragedias y escenas emotivas, también tenemos momentos de mucho humor, algo que no puede faltar en las novelas de Celia Kyle. Lo mismo pasa con los toques de suspense, que nos han acompañado durante toda la serie aunque, en este caso, a mi me ha dado la sensación de que al final algún detalle de la intriga quedaba un poco en el aire (nada importante, pero bueno, a mi me hubiera gustado que algunas cosas, los destinos de algunos personajes secundarios que no puedo revelar, quedaran un poco más cerrados).

Con todo esto que os he contado, creo que a nadie le va a sorprender que diga que me ha encantado.

A pesar de que Love at First Roar es el último de la serie y que la cicatriz de Isaac -que es un rasgo tan importante de la novela- las recibiera durante la primera entrega, Kyle nos da los datos suficientes sobre cómo recibió esas heridas, para entender a los personajes, de tal forma que se pueda leer independientemente, aunque yo os recomiendo que leáis la serie completa y a ser posible por orden, porque los cuatro libros valen mucho la pena.

Y hablando de penas, con la que me he quedado yo porque, en teoría, esta es la última novela de Grayslake. Ya no quedan más hermanos Abrams y a no ser que Celia Kyle decida sorprendernos con la historia de algún otro habitante de la ciudad, tendremos que decir adiós. Yo me conformo con un spin-off con algunos de los lobos de Redby y así con suerte que volvamos a ver a alguno de los hermanos aunque sea brevemente.

Si os animáis a leer alguno de los libros de la serie, me encantará que me contéis que os ha parecido.

Love at First Roar - Celia Kyle

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Isabel

Isabel

Nací en el Pais Vasco en junio de 1981, estudié Información y Comercialización Turística pero llevo más de doce años trabajando en el sector del comercio. Adicta a la lectura prácticamente desde que tengo uso de memoria, comencé a escribir artículos y críticas literarias animada por mis amigas.
Mis preferidas son las novelas románticas, me gustan casi todas las temáticas: contemporánea, histórica, paranormal, suspense... aunque también tengo algunas manías.
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2 Comentarios en “Love at First Roar – Celia Kyle”

  1. Marhya

    Suena interesante, al principio la sinopsis parece una locura, pero luego al leer tu opinión ya dan ganas de leerlo. Tiene que ser una serie muy original.

    • Isabel

      jajja, sí, la sinopsis suena un poco “rara”. No veas, yo me vuelvo loca para traducirlas porque entre que tienen un lenguage muy coloquial y que hay algunos terminos que yo creo que no tienen una equivalencia en nuestra idioma, hacerlo de forma que lo pueda entender alguien que no conozca mucho el género me resulta casi imposible.
      Lo que es la serie es una pasada, me encanta.

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