On The Surface – Kate Willoughby

Críticas 0 ★★★★½

On The Surface – Kate Willoughby On The Surface de Kate Willoughby
      Serie: In The Zone #01
      Editorial: Carina Press
            Fecha de Publicación: 2014
            ISBN: B00GKBIQMW
            Páginas/Tamaño: 272
            Formato: eBook
      Genero: Contemporánea
            four-half-stars
      All Romance   Kindle (Es)   Kindle (USA) 
El jugador de la NHL Tim Hollander perdió los estribos una vez y le lanzó una botella de agua a un fan abusivo. Después del “Botellazo”, es traspasado a los San Diego Barracudas, donde tendrá que mantener la mala publicidad al mínimo mientras intenta demostrar que aún puede competir con los más jóvenes en el hielo.
Erin Collier es una enfermera de pediatría que nunca ha visto un partido de hockey pero se pone a la cola para conseguir un autógrafo de Tim en un evento publicitario con la esperanza de impresionar al médico que le gusta. Cuando un fan odioso se pone agresivo hacia Erin, Tim se apresura a defender a la guapa desconocida, lanzando un puñetazo en el proceso.
Agradecida por haber salido en su defensa, Erin accede a apoyar a Tim durante la rueda de prensa resultante y ser su anfitriona en un evento de caridad en el hospital. La química entre ellos es palpable, y pronto sus vidas se ven entrelazadas. Pero Erin duda que un jugador de hockey sea capaz de algo parecido a una relación de verdad. Y si Tim no consigue que ella vea más allá de lo que está en la superficie, nunca durarán juntos más allá de la temporada...

On the Surface no es la primera novela de Kate Willoughby (aunque las publicadas hasta ahora tiraban más hacia la erótica), pero sí la primera que yo he leído de ella y, a pesar de algunas inconsistencias, me ha gustado mucho.
Lo que primero me llamó la atención de este libro fue el hecho de que el protagonista fuera jugador de hockey. Me gustan bastante las novelas en las que uno de los personajes principales es deportista profesional y gracias a autoras como Deirdre Martin, Rachel Gibson o Kelly Jamieson, las de hockey en particular (aunque mis conocimientos de este deporte sean básicamente nulos y se limiten a lo aprendido en estas novelas). Obviamente el argumento tiene que tener algo más que la palabra hockey para que me decida a comprarlo, especialmente cuando se trata de una autora que no conozco, pero me atrajo la forma de conocerse de los protagonistas y encontré buenas opiniones del libro así que, en este caso, tampoco me lo pensé demasiado.

On the Surface comienza con Tim compartiendo gimnasio y bromas con dos amigos, Alex y Jason. Los tres jugaron juntos hace muchos años y después de pasar por distintos equipos, coinciden de nuevo en San Diego casi en el ocaso de sus carreras. Tim lleva un par de temporadas realmente duras: perdió a su hija de sólo cinco años a causa de la leucemia, el incidente del botellazo (causado por unas palabras de un fan de un equipo rival acerca de la muerte de la pequeña) le supuso una suspensión de varios partidos y en el último par de temporadas ha pasado más tiempo en el banquillo que en el hielo. Todo ello le ha hecho replantearse si es el momento de colgar los patines pero el traspaso a los Barracudas y la posibilidad de volver a jugar con sus amigos supone una segunda oportunidad; Si consigue mantenerse alejado de los problemas y se centra en volver a ponerse en forma, puede demostrar que sigue siendo un gran jugador y aún le quedan unos cuantos años en la élite.
Erin trabaja en el ala de cirugía pediátrica del Hospital El Buen Samaritano, mientras espera que quede un puesto libre en maternidad. Desde la incorporación del Doctor Oliphant al hospital un par de meses atrás, Erin, al igual que más de la mitad del personal femenino, se ha sentido atraída por él pero la competencia por conseguir su atención es dura. Cuando Erin acude a una hamburgueseria cercana al hospital y se encuentra con que en ese momento un par de jugadores de los Barracudas están firmando autógrafos piensa que ha encontrado la forma perfecta de conseguir puntos con el Doctor O. ya que sabe que es seguidor del equipo. Como no tiene mucho tiempo para conseguir el autógrafo y la comida antes de tener que volver al hospital, decide ponerse en la cola en la que hay menos personas, con la idea de que incluso si el jugador no es el más popular, el buen doctor apreciará el regalo.
Para Tim, las firmas de autógrafos son una parte más de su trabajo, una gran forma de agradecer a los seguidores su apoyo; jamás pensó que una de ellas cambiaría su vida. El evento transcurre con relativa tranquilidad hasta que tras un breve pero acalorado intercambio de palabras el hombre para el que está firmando le pega un empujón a una mujer y Tim no pude evitar ver todo rojo y pegar unos cuantos puñetazos al cretino; ahí van todas sus buenas intenciones, todavía no ha comenzado la temporada y ya se ha metido en un buen lío. Por suerte Erin, la mujer, está dispuesta a presentarse junto a él ante la prensa y confirmar que la reacción de Tim ha sido justificada ya que, al fin y al cabo, sólo estaba acudiendo en su defensa.
Tras la rueda de prensa, Tim se pone enfermo por una intoxicación alimentaria y Erin cuida de él toda la noche. A la mañana siguiente, quiere pasar más tiempo con ella; disfruta muchísimo de su compañía y cuanto más la conoce, más le gusta. Por su parte, Erin se siente confusa; si está enamorada del Doctor O. ¿cómo es posible que se sienta tan atraída por Tim? Incluso si está dispuesta a admitir que lo que siente por el jugador es más fuerte que lo que siente por el doctor, ¿merece la pena el arriesgo? Tim es un jugador famoso, una estrella, y ella no es más que una chica corriente, ¿qué futuro pueden tener?
Al parecer, el reto más importante al que tendrá que enfrentarse Tim está temporada no estará en el hielo; pero no importa lo difícil que sea, está decidido a demostrarle a Erin que lo suyo va en serio.

El romance entre Erin y Tim me ha parecido precioso. La suya no es la típica historia de estrella del deporte deslumbra a chica normal y corriente que no puede resistirse a su fama y su encanto y en dos días están juntos y felices. No, precisamente lo que me ha gustado tanto es que su historia es muy realista: su romance evoluciona de forma natural, con sus momentos de felicidad, con sus problemas y obstáculos.
De esos obstáculos no quiero hablar mucho porque creo que sería desvelar demasiado, pero no son los típicos impedimentos triviales que a veces las autoras ponen en el camino de sus personajes y que sabes que en una capítulo o dos se habrán olvidado y que la mitad de las veces podrían ahorrarse porque lo único que hacen es rellenar un par de páginas más pero no aportan mucho más; en este caso son importantes y muy reales, la clase de obstáculos que no todas las parejas, por mucho que se quieran, superan; esos que como lectora me angustian y me hace dudar porque por mucho que me gusta que sea lo más real posible, lo siento, si no tengo un final feliz al terminar el libro, me mosqueo.

Reconozco que en los primeros capítulos no las tenía todas conmigo en lo que concierne al personaje de Erin. Su enamoramiento del doctor Oliphant y la forma en que intenta atraer su atención: llevándole brownies (ya sabéis el viejo dicho de “a un hombre se le conquista por el estomago”), que cuando va a ir a la harmburgueseria a por comida para ella y una amiga acepte que él añada su orden a la de ellas, el asunto del autógrafo, etc. todo acciones que si bien son más sutiles que las de otras enfermeras que también intentan ligar con el doctor, me parecen muy de instituto. Sin embargo, reconozco que más allá de ser el truco que usa la autora para razonar que los protagonistas se conozcan de una forma que llame más la atención que si simplemente se hubieran conocido cuando Tim acuda al hospital a conocer a los niños como parte de los actos de relaciones publicas del equipo (pintando a Tim de una forma más heroica al pelear por ella) sirve de contraste para demostrar que no es el lo mismo creerse enamorada que estarlo de verdad y que lo siente por Tim es más maduro, más real…
Erin no sabe prácticamente nada de hockey (aunque poco a poco se va aficionando) pero sabe que muchas mujeres matarían por tener la atención de un jugador como Tim y que no dudarían en pasar una noche con él. Me gusta que ella no esté dispuesta a caer tan fácilmente, que imponga una espera de tres semanas para conocerse mejor, lo que hace que cada pequeño gesto parezca parte del juego previo y que cuando por fin se acuesten, todo sea más emocionante. Por otra parte, no me gusta que al principio de tanta importancia al hecho de que Tim sea un jugador conocido y dude de que su interés en ella -que se ve a sí misma como una mujer normal corriente- pueda durar y eso que tampoco es que Tim sea una super estrella precisamente, me daban ganas de decirle “chica, puede que le conozca más gente y gane más dinero pero no dejar de ser un hombre y no es ni mejor ni peor que tú” (también es verdad que si bien esa era mi reacción como lectora, lo más probable es que en una situación parecida a la suya, mis pensamientos no serían tan distintos de los suyos).
A pesar de esas dudas del principio y esas pegas, la verdad es que en general el personaje de Erin ha acabado gustándome mucho. Es inteligente, respondona, compasiva, divertida… Y esos otros fallos si es que realmente se pueden considerar así, la hacen más humana, más real.
Tim me ha gustado desde el principio; está claro que tampoco él es perfecto, pero en su caso indudablemente lo bueno supera a lo malo. La muerte de su hija le rompió el corazón y después de pasar tantas horas y días con ella en el hospital, a Tim volver a entrar en un hospital le supone un esfuerzo emocional tremendo pero acude al hospital a visitar a los niños precisamente porque su experiencia le hace entender lo importante que es para los pequeños ver a uno de sus ídolos y olvidarse por unos minutos de sus dolencias. Es una de las cosas que más me impresionan de él. La otra es, por supuesto, su empeño en demostrar a Erin que sus sentimientos son reales. Además me gustan su tenacidad, su amistad con Jason y Alex (a los que espero ver en las próximas novelas de la serie), su compañerismo con el resto del equipo, su sentido del humor, su disposición a admitirlo cuando se equivoca, sus supersticiones antes de los partidos…
Los personajes secundarios también me gustan. Además de los ya mencionados Jason y Alex (que además de ser el más ligón, es más basto que un arado y el que más me ha gustado) tenemos a Calder, otro compañero de equipo y protagonista de la siguiente entrega de la serie. Tammy es la mejor amiga y compañera de Erin en el hospital, ella le insta a que se deje de tonterías y le de una oportunidad a Tim. Y Claire, la hermana de Erin y que no duda en ofrecerle su amistad a Tim; a ella espero verla también en futuros libros (¿Quizás con Alex?).

Como decía al principio, hay algunas inconsistencias en la historia. Por ejemplo, al principio Tim se queja de que después de doce años su equipo anterior, los Blackhawks, no le haya querido más y le haya traspasado (dicho de esa manera parece que hubiera estado doce años jugando en ese equipo, pero resulta que no, que estuvo siete años con su primer equipo y seis con los Blackhawks). Y cuando habla del incidente del Botellazo parece algo bastante reciente, pero sí sucedió pocas semanas de que perdiera a su hija no puede ser porque más tarde vemos que han pasado ya unos pocos años de la muerte. Son cosas con las que creo que tanto autora como editorial deberían haber tenido más cuidado pero que no afectan en exceso a la lectura y desde luego, no ha hecho que me gusta menos.

Creo que poco más puedo contaros de On The Surface, sólo recomendaros que si os gustan las novelas contemporáneas y tenéis posibilidad de leerlo le deis una oportunidad, incluso si no sois fans de los romances deportivos porque merece la pena y aunque el hockey es parte importante del libro, Willoughby añade detalles con los que podemos aprender un poco sobre el deporte a la par que lo hace Erin pero no tantos como para que resulte pesado o aburrido. Personalmente, a mi me ha encantado y estoy deseando leer más sobre los jugadores de los Barracudas.

Isabel

Isabel

Nací en el Pais Vasco en junio de 1981, estudié Información y Comercialización Turística pero llevo más de doce años trabajando en el sector del comercio. Adicta a la lectura prácticamente desde que tengo uso de memoria, comencé a escribir artículos y críticas literarias animada por mis amigas.
Mis preferidas son las novelas románticas, me gustan casi todas las temáticas: contemporánea, histórica, paranormal, suspense... aunque también tengo algunas manías.
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