Cuando la intención ¿NO? es lo que cuenta

Reflexiones de una lectora compulsiva 5

Cuando la intención ¿NO? es lo que cuenta

Hola chicas.

Como ya sabéis, llevo algunas semanas contándoos algunas de  mis “pequeñas-grandes manías literarias”, esos detalles que me fastidian la lectura. En la primera entrada hablaba de las descripciones y hace unos días os confesaba que odio los libros escritos en primera persona. De lo que os voy a hablar hoy, no sé si son distintas manías o diferentes aspectos de una misma. Allá vamos.

No sé a vosotras, pero a mí una vez que empieza el libro y aunque los protagonistas todavía no tengan una relación o puede que incluso ni siquiera se conozcan, no me hace ni puñetera gracia que él tenga relaciones con otra (y a la inversa tampoco, claro). No es que pretenda que todos los protagonistas sean como Sin McAllister, ni mucho menos, yo soy más bien del clan de Las Malory cuando decían algo así como “doy las gracias a todas las ex-amantes de mi marido porque los beneficios de lo que han aprendido con ellas en la cama, ahora los disfruto yo”.

Cuando una escritora me dice que su protagonista ha tenido infinidad de amantes y es un portento en la cama, yo la creo; no me hace falta que me lo demuestre en los primeros capítulos con una mujer que no es la protagonista, muchísimas gracias ¡y menos que lo haga con todo lujo de detalles! Virginia Henley, hablo de ti. El hecho de encontrarme una escena de estas no quiere decir que luego no me guste el resto el libro, prueba de ello son Un Lugar para Soñar de Robyn Carr y Arrastrado por el Mar de Nora Roberts, dos novelas que me encantan. Pero como os decía, ese tipo de escenas no me hacen ninguna gracia y en la mayoría de los casos, me parecen innecesarias.

Otra cosa que me fastidia y que seguro que es algo que habéis encontrado en más de un libro tanto actual como histórico –aunque yo creo que lo he visto más veces en históricos- es cuando el protagonista,  preocupado por sus sentimientos, intenta demostrarse a sí mismo que éstos no son tan importantes. Y al tipo no se le ocurre mejor forma de hacerlo que buscar otra con la que acostarse: una antigua amante, una ramera… quién sea. Normalmente la cosa no llega a nada porque él se arrepiente antes de llegar a la casa de la otra o porque cuando ya está con ella, se queda a media asta y ahí sí que no le queda más cojones, nunca mejor dicho, de admitir que está enamorado. Y yo me pregunto, es que en estos casos, ¿la intención NO es lo que cuenta?

Y el peor de todos es, claro está, cuando después de estar juntos, realmente él se acuesta con otra. Hay una novela de Lisa Kleypas cuyo título no voy a decir por si alguien no la ha leído aún, en la que por una serie de circunstancias, los dos protagonistas pasan un tiempo separado y él se acuesta con otra. A mi amiga Lily le parecía super romántico que la chica con la que se acuesta se parezca físicamente a la protagonista y que cuando están juntos en la cama la llame por el nombre de ésta. ¿A mí? Me pareció un insulto hacia las dos mujeres y me dieron ganas de matarlo. Han pasado más de diez años desde que se publicó este libro y es uno de los pocos históricos de Kleypas que sólo he leído una vez.

¿A vosotras también es molestan estos detalles cuando los encontráis en un libro o los dejáis pasar? Y si habéis leído el libro de Kleypas del que hablo, ¿qué os pareció esa escena?

 

intencion-NO-cuenta
Isabel

Isabel

Nací en el Pais Vasco en junio de 1981, estudié Información y Comercialización Turística pero llevo más de doce años trabajando en el sector del comercio. Adicta a la lectura prácticamente desde que tengo uso de memoria, comencé a escribir artículos y críticas literarias animada por mis amigas.
Mis preferidas son las novelas románticas, me gustan casi todas las temáticas: contemporánea, histórica, paranormal, suspense... aunque también tengo algunas manías.
FacebookGoodreadsTwitterPinterest

5 Comentarios en “Cuando la intención ¿NO? es lo que cuenta”

  1. Elizabeth Urian

    Jajajajaja. Tus manías son gordas. Nosotras tendremos que poner una puesta a punto de las nuestras (que conste que muchas coinciden).
    En este caso, mi hermana insiste en que diga que ella aborrece esta última manía tuya. No te imaginas cómo se empeña en no hacer que nuestros protas sean tan impresentables. A mí tampoco me gusta, al menos esto último. En cuanto a los dos primeros, quizás soy más tolerante con la escena inicial. A ninguna nos hacen falta los detalles, pero lo dejamos correr.
    Si hablamos, en cambio, de acostarse con otra para demostrar que no la aman, déjame decirte los mamporros que les daríamos.

    Nos encanta esta sección de tus manías.

    Un besazo.

    • Isabel

      jajajaj, me alegra ver que no estoy sola.
      Se ve que yo soy más bruta porque no le daría unos cuantos mamporros, ¡lo haría eunuco!
      Por cierto, ¡Me encanta vuestro nuevo gravatar!
      un besazo, chicas

  2. Marhya

    No voy a decir que me estropee la lectura que al principio tengan otra relación pero eso de que se acueste con otra para olvidarla es para dar unb meneo a la autora a ver si es espabila, jajaja. que el personaje no tiene voluntad propia 😉
    ¡Besos!

  3. Sandra Mariscal

    Pues no suelo ser demasiado maniática, aunque creo que lo que más me molesta, es que metan escenas de cama porque sí, me repatea muchísimo!!
    Y lo tercero que has nombrado, cuando después de estar juntos, realmente él se acuesta con otra. Esto también me molesta mucho y no suelo perdonarlo, a veces lo hago, pero son excepciones.

    • Isabel

      Pues sí Sandra, a mí las escenas de cama que no vienen a cuento también me molestan. Me da igual que haya 1 que 30 o incluso ninguna, pero si las hay, que tengan alguna relevancia para el desarrollo de la historia.
      Nombro a Virginia Henley en lo de empezar el libro con el prota acostándose con otra y dando todo tipo de detalles -la escena es larguita-. Y no me acuerdo si era en ese mismo o en otro de ella, que dedica 2 o 3 páginas a una escena de cama de una pareja que no tenía mayor importancia. No es que no quiera que toda la acción sea sólo entre los protagonistas, porque por ejemplo la Roberts tiene libros como Santuario, Claro de Luna, etc. en los que hay una o dos parejas secundarias que también les vemos cuando se acuestan pero es que esas parejas aparecen y tienen importancia a lo largo de toda la novela. En laa que digo de la Henley (es que no me acuerdo de los títulos porque las leí hace muchísimos años), esa pareja aparecía 3 veces en todo el libro y la única vez que les dedica más de unas líneas es para detallarnos una escena de cama. Pues a mí eso no me vale.
      Un besazo, guapetona

  El corazón de un blog late más fuerte con cada comentario que recibe, ¿nos dejas el tuyo?    

Deja un comentario