Descripciones. ¡Ni tanto ni tan calvo!

Reflexiones de una lectora compulsiva 6

Descripciones. ¡Ni tanto ni tan calvo!

No sé si a las demás también os pasa, pero yo a la hora de leer tengo lo que me gusta llamar “pequeñas-grandes manías”, y no son pocas, aunque hoy os voy a hablar sólo de una de ellas, relacionada con las descripciones de los personajes.
Soy una persona muy visual y después de un par de páginas, dejo de ser consciente o de ver las palabras escritas en el libro; en mi mente, se han convertido en imágenes, como las de una película. Por eso, me gustan las buenas descripciones; tanto de los personajes como de lo que les rodea.
Reconozco que para una autora (o autor) puede ser difícil encontrar un equilibrio, ¿cuánta información es demasiada y cuánta es muy poca? Personalmente, no me gusta que dediquen un capítulo entero a contarme lo inteligente, moreno y atractivo que es su protagonista ¡ni muchísimo menos! pero tampoco me gusta cerrar el libro después del último capítulo y darme cuenta de que lo único que sé del aspecto de un personaje es que tiene el cabello castaño y los ojos verdes.
Supongo que hay escritores que son tan parcos en sus descripciones porque prefieren que los lectores se imaginen a los personajes como más les guste. Tengo amigas que eso es lo que van a hacer de cualquier manera; que el héroe es moreno y a ellas les gustan rubios, pues en su imaginación les tiñen el pelo, que tiene barba, pues lo afeitan. Yo no llego a esos extremos, prefiero morenos, pero si su creador me dice que es rubio, castaño o pelirrojo, así se queda.
La cuestión es que necesito más detalles. Tampoco es que pida una descripción poética como la de Lisa Kleypas en Falsas Promesas, cuando Lidian se fija en los ojos del protagonista, Eric de Gray:

“A Lidian la extasiaron los ojos, del frío verde grisáceo de un lago escocés. Los iris estaban bordeados de negro, destacándose ese borde oscuro contra el verde más claro, como salpicado de humo.”

Pero quiero saber ¿tiene el pelo corto al estilo militar o por el contrario luce greñas? ¿Es alto o bajo? ¿Tiene la nariz aguileña, un hoyuelo o algún otro rasgo distintivo?
También es verdad que, con demasiados detalles, un autor corre peligro de que algo no nos guste. Es lo que me pasó a mí con Tom Paoletti, en The Unsung Hero de Suzanne Brockmann, quien ya empieza a tener algunas entradas en el pelo y Kelly, la protagonista, piensa que en un futuro no muy lejano será un calvo muy sexy; yo al leer esto, pensé “Nooooooooo, o calvo, o sexy, pero las dos cosas no” pero otra persona leyéndolo igual pensó, “umn, como Vin Diesel, que guapo”. Lo importante es que eso no me estropeó la lectura y había muchas otras cosas de Tom que me gustaban.

Con esto vengo a decir que, incluso con una descripción más detallada, cada lectora vamos a ver al personaje de una manera. Si nos dan la misma descripción a diez lectoras diferentes y nos piden que nombremos a un actor, modelo u otro personaje público que pudiera encajar en ese perfil, probablemente saldrían cinco o seis nombres diferentes.
Ahora que, como dice el título del post, ni tanto ni tan calvo. Ya lo decía más arriba, la cuestión es encontrar un equilibrio; quiero suficientes detalles que estimulen mi imaginación pero no quiero  un exceso. Lo sé, me vais a decir que el caso es quejarme. Pero, sobre todo, no quiero que me hagan comparaciones con personas reales porque ahí sí que me pueden estropear el personaje completamente.
Me pasó hace ya muchos años con Whises Come True de Kathleen Nance, cuando la protagonista está intentando convocar a un genio y al principio piensa que le gustaría que tuviera el aspecto de Keanu Reeves pero, en el último momento de la convocación,  le sale el nombre de Jimmy Smits; total que acaba con un genio que es una mezcla de Jimmy Smits y Yul Brynner y encima con mal carácter. Yo acabé diciendo “¿Me estás vacilando?”.
No hace tanto, me pasó también con The Rogue Hunter de Lynsay Sands, donde la protagonista y sus hermanos piensan que Mortimer, el prota, “se parece a ese jugador de fútbol inglés que ahora juega en Los Angeles y está casado con aquella cantante”; no hace falta que digan el nombre para que todas sepamos de quién hablan  y a mí no me gusta nada, así que el par de veces que me he releído el libro, esa escena me la salto.
¿A vosotras como os gustan las descripciones? ¿Sois de las que transformáis por completo a los personajes en vuestra imaginación para que se adapten a vuestros gustos o los dejáis tal cuál?

 

Mis pequeñas grandes manías: descripciones. ¡Ni tanto ni tan calvo!

 

Isabel

Isabel

Nací en el Pais Vasco en junio de 1981, estudié Información y Comercialización Turística pero llevo más de doce años trabajando en el sector del comercio. Adicta a la lectura prácticamente desde que tengo uso de memoria, comencé a escribir artículos y críticas literarias animada por mis amigas.
Mis preferidas son las novelas románticas, me gustan casi todas las temáticas: contemporánea, histórica, paranormal, suspense... aunque también tengo algunas manías.
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6 Comentarios en “Descripciones. ¡Ni tanto ni tan calvo!”

  1. Marhya

    A mi también me gustan las descripciones, en su justa medida.
    Una cosa que me fastidia bastante es cuando se publicita constantemente un libro con la fotografía de dos personas (famosas o no, pero sobre todo si son famosas) constantemente; no me importa en un momento determinado o en un booktrailer pero cuando a cada comentario sobre el libro acompaña la fotografía de los supuestos protas, me fastidia porque no me deja imaginarlos, ya me los ha metido por los ojos. ¿Y si es la foto de un famoso/o guapo/a pero me cae mal, por ejemplo? Pues ya no me apetece leer el libro. Yo quiero leer una descripción y en base a ella, imaginarme el personaje; si lo quisiera tan masticado no leería libros, sólo vería películas y series.

    • Isabel

      jaja, a mi no me importa ver los tableros de pinterest con las inspiraciones de las autoras para sus personajes, siempre que sea después de que ya me haya leído el libro en cuestión

  2. Lucero

    Yo considero que las descripciones de los personajes son necesarias pero no me gusta que sean excesivas, agradezco que le dejen margen a mi imaginación, dentro de lo “que hay”.

  3. Elizabeth Urian

    Interesante debate… que nosotras damos por perdido. No es por nada en especial, pero como lectoras lo tenemos muy claro: descripciones, las justas. Es aquí cuando aparece nuestro modo escritoras y las dudas empiezan. ¿Estaremos describiendo lo suficiente? ¿Se lo imaginarán l@s lector@s?¿Resulta demasiado gráfico? Es difícil encontrar el equilibrio, lo juramos.

    • Isabel

      Estoy segura de que sí, de que tiene que ser muy dificil por no decir imposible o casi imposible, cada lectora somos un mundo.
      A mí ya os cuento que me gusta una buena descripción, me da rabia acabar un libro y quedarme pensando “coño, me han dicho que el tío era guapísimo pero sigo sin saber de qué color tenía los ojos o el pelo”, por poner un ejemplo. Otras lectoras quieren saber incluso más que yo y a algunas, les da igual en absoluto.
      Al final una autora, como vosotras, aunque logicamente quiera alcanzar y agradar al mayor número de personas posibles, tiene que escribir de la forma en que se sienta más comoda y saber que por muy bien que lo haga, es imposible contentar a todo el mundo.

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